COMPOSICIÓN QUÍMICA
En los organismos vivos no hay nada que contradiga las leyes de la química y la física. La química de los seres vivos, objeto de estudio de la bioquímica, está dominada por compuestos de carbono y se caracteriza por reacciones acaecidas en solución acuosa y en un intervalo de temperaturas pequeño. La química de los organismos vivientes es muy compleja, más que la de cualquier otro sistema químico conocido. Está dominada y coordinada por polímeros de gran tamaño, moléculas formadas por encadenamiento de subunidades químicas; las propiedades únicas de estos compuestos permiten a células y organismos crecer y reproducirse. Los tipos principales de macromoléculas son las proteínas, formadas por cadenas lineales de aminoácidos; los ácidos nucleicos, ADN y ARN, formados por bases nucleotídicas, y los polisacáridos, formados por subunidades de azúcares.
CÉLULAS PROCARIOTICAS
Y EUCARÍSTICAS
Entre las células procarióticas y eucarióticas hay
diferencias fundamentales en cuanto a tamaño y organización interna. Las
procarióticas, que comprenden bacterias y cianobacterias (antes llamadas algas
verdeazuladas), son células pequeñas, entre 1 y 5 µm de diámetro, y de
estructura sencilla; el material genético (ADN) está concentrado en una región,
pero no hay ninguna membrana que separe esta región del resto de la célula. Las
células eucarióticas, que forman todos los demás organismos vivos, incluidos
protozoos, plantas, hongos y animales, son mucho mayores (entre 10 y 50 µm de
longitud) y tienen el material genético envuelto por una membrana que forma un
órgano esférico conspicuo llamado núcleo. De hecho, el término eucariótico
deriva del griego ‘núcleo verdadero’, mientras que procariótico significa
‘antes del núcleo’.
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